El pasado mes de Diciembre la sociedad de EBROPESCADORES CDP realizaba su último social del año en las aguas de Mequinenza pueblo, embalse de Ribarroja.

 

Durante la semana los compañeros estaban expectantes y nerviosos de cara a este último acontecimiento, ya que además de esto es un escenario que el que lo conoce sabe que es mágico, misterioso, impredecible que en cualquier momento te puede regalar uno de los mayores peces de tu vida o una de las mejores sesiones para el recuerdo.

Pero Mequinenza también tiene su parte complicada, mantos de algas, corriente por la entrada de sus ríos Ebro, Segre y Cinca o la inagotable turbina que arrastra algas y todo lo que acecha en su camino.

 

Bien, creo que merece la pena que os comience a relatar lo que fue el último social en estas aguas, algo que conforme vayáis leyendo vais a ver que fue inolvidable y no os creáis que en el inicio acaba todo, sino que hasta el último momento nos brindo un gran recuerdo para no olvidar.

 

Llegaba el día, todo el mundo conforme iba saliendo de sus respectivos trabajos, compromisos acudía a sus puestos, con solo entrar en el pueblo de Mequinenza ya uno respira emoción , nerviosismo y sobre todo ganas, muchas ganas de Carpfishing.

La zona demarcada fue el paseo, comenzando desde la zona de la báscula hasta el Capri.

Los primeros compañeros se fueron trasladando a los puestos, unos optaron una zona u otra dependiendo de diferentes motivos, profundidad, posible aumento de la temperatura del agua, algas en las cuales los peces podrían acudir en busca de su alimento natural …

Y por fin comenzó el evento, cañas al agua, cada uno confiante en su montaje, en su cebo , en su acompañamiento en forma de cebado, PVA, u otros complementos esperando que fuese lo óptimo para sucumbir a alguna de las grandes carpas que habitan esas aguas.

Trascurría la primera noche con un tiempo muy bueno para la época, poco frío, débiles rachas de viento y una temperatura muy agradable.

La primera noche se consiguieron muy pocas capturas, siendo varias las que salieron a dar la cara, pero cabe resaltar lo acontecido a primera hora de la mañana…

Una de las alarmas de uno de nuestros compañeros empieza a sonar de forma constante y progresiva, el compañero clava y pelea durante un buen tiempo el pez, liándose entre varias cañas por los constantes cambios de ritmo del animal en su lucha por desanzuelarse, aun así de forma muy dificultosa la va acercando a la orilla, de forma muy seria ya que apreciabamos que era un pez que podía ser de muy buena talla, debido a lo dificil que era moverla y acercarla pero con paciencia y calma finalmente entro dentro de la red.

Cual fue nuestra sorpresa cuando la vemos dentro de la moqueta, ya parecía en el agua una buena carpa, pero dentro de la cuna apreciamos una vieja carpa muy muy larga, sobrepasando la longuitud de la moqueta y sabiamos que podría ser un pez único.

Tras el pesaje comprobamos que no nos equivocabamos, la báscula sobrepaso los 26kg de peso para reflejar en la alegría del pescador lo que era su nuevo récord personal y uno de los peces por los que Mequinenza tiene la fama e importancia que tiene, uno de esos peces que quedan en el recuerdo por siempre para todos aquellos pescadores que son afortunados de vivir esta experiencia.

Con una motivación extra e inmensa, el social seguía , durante el día los peces mostraban escasa actividad en la mayoría de los puestos como es común en estas aguas, y algún que otro siluro se enfrento a nuestras líneas ganando varias veces la partida.

 

El sol se escondía y daría paso a la segunda noche, todo preparado , pescadores listos porque sabíamos que eran estas horas nocturnas las que teníamos que aprovechar y tener todo en orden para intentar conseguir capturar alguna gran carpa del embalse.

Durante la noche salieron varios peces, más que en la primera y volvieron a aparecer estas grandes carpas que durante estos meses siguen alimentándose en momentos concretos, consiguiendo capturas por encima de la barrera de los 19 kg y alguna casi sobrepasando los 20.

Poco a poco la mayoría de los compañeros iba obteniendo resultados y durante las horas inactivas del día comentábamos estrategias, opiniones …

 

Finalmente llegaría la última noche, en la que algunos compañeros ya habían regresado a sus casas y otros permanecíamos a pie de orilla, en el prestigioso embalse de Mequi.

 

La última noche comenzó con dos peces que sobrepasaron de nuevo los 19 kg, no estaban picando carpas en multitud pero las pocas que lo hacían eran carpas de muy buen porte, la mayoría sanas y con muchos años en estas aguas.

 

También tuvimos que lamentar la pérdida de algún ejemplar que prometía mucho tras verlo escapar en la orilla y desde la zona de el pinar nos confirmaban que algún compañero se había estrenado, que también habían perdido algún pez y también nos confirmaban que había funcionado su estrategia ya que estaban consiguiendo en algún puesto buenas carpas de forma constante durante las noches.

Finalmente recuento final y resumen de lo vivido durante esta increíble sesión, muchos pero muchos peces de un porte excepcional, muchos pescadores que consiguieron hacerse con alguna captura y una convivencia estupenda acompañada del buen tiempo y de la estabilidad del embalse que no siempre es así.

 

Los compañeros iban recogiendo sus equipos, echando la vista hacia el embalse de vez en cuando, un embalse que hipnotiza al que va, que no es fácil de pescar por muchos motivos que hemos mencionado, pero que sí consigues hacer bien las cosas y sobre todo estar en el lugar y momento adecuado, puedes conseguir sesiones de ensueño.

Por último nos despedimos todos como siempre, con una foto para el recuerdo y recordando los momentos claves de la sesión, las risas entre nosotros, la famosa tarta de cumpleaños que en mi caso celebramos año tras año con los compañeros y los grandes momentos vividos durante estos días.

Espero que os haya gustado o al menos entretenido.

 

Javier Bernal.

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